Cada taller abre con un ritual de 10 minutos para enraizarse — pies, tres ciclos de respiración, orientación. Igual cada vez, para que puedas llegar desde donde sea.
La separación entre mente y cuerpo que ha definido la medicina occidental desde Descartes se está disolviendo. La investigación del neurocientífico Antonio Damasio con pacientes con cortezas prefrontales dañadas — capaces de razonar perfectamente pero que tomaban decisiones catastróficas — demostró que la emoción y la sensación corporal no son interrupciones del pensamiento racional. Son su sustrato. Sin las señales del cuerpo, la mente no puede orientarse.
La cognición encarnada — el campo creciente que estudia cómo el cuerpo moldea el pensamiento — confirma lo que los practicantes del movimiento siempre han sabido: la postura influye en el ánimo, la respiración cambia la percepción, el gesto da forma al sentido. No tenemos un cuerpo. Somos un cuerpo que piensa. La separación entre práctica física y sentido personal no es real.
El concepto taoísta de shen — espíritu o consciencia — no se ubica en la cabeza. Los textos clásicos lo sitúan en el corazón, en el dan tian, en las plantas de los pies. Se mueve por el cuerpo como se mueve el qi: no como una fuerza abstracta, sino como experiencia vivida. «El Tao que puede ser nombrado no es el Tao eterno» — el sentido se resiste a la explicación pero se entrega a la experiencia directa. Este taller es donde el recorrido entero gana profundidad: no porque se añada nada nuevo, sino porque la práctica acumulada crea las condiciones para una comprensión que no se puede pensar, solo sentir.
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Aún no hay fechas fijas — los talleres comienzan más adelante esta temporada. Envíame un WhatsApp y te aviso cuando haya fecha.
WhatsApp BastiaanEste taller funciona por sí solo — y forma parte de un recorrido. Cada uno de los 9 talleres tiende un puente con lo que viene antes y después.
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